COMIENZA JUICIO POR MATAR A POLICÍA

 

Finalmente, tras más de tres años de espera, ayer dio inicio el juicio contra un oficial de la Policía de El Paso (EPPD) acusado de homicidio imprudencial por la muerte de Erick Emmanuel Salas Sánchez.

Conmovido hasta las lágrimas, así se observó a Mando Kenneth Gómez durante el primer día de juicio ante la juez María Salas Mendoza, a cargo de la Corte del Distrito 120 del Condado de El Paso.

Los hechos ocurrieron el 29 de abril de 2015, en la cuadra 300 de la calle Jesuit Drive, en el Este, luego de recibir un reporte de robo.

Presuntamente la víctima entró sin autorización a la casa de una vecina y aunque no robó nada ni agredió a los residentes de la vivienda, la mujer llamó a la Policía para hacer la denuncia.

Una de las primeras en subir al estrado fue Celia Sánchez, madre la víctima, quien relató a los presentes lo que ocurrió momentos antes de que Gómez le disparara a su hijo.

La mujer indicó al jurado que días previos a su muerte, había notado un comportamiento ‘extraño’ en su hijo, quien se emocionaba al ver cosas simples.

“No sé que le pasaba, cuando veía cosas como un botón o una armónica que teníamos en la casa se emocionaba como si nunca las hubiera visto. Estaba raro, como diferente”, dijo.

Durante su testimonio, la mujer explicó que oficiales de EPPD arribaron a su casa preguntando si ahí vivía Salas Sánchez, a lo que ella respondió que sí.

Al ver a los uniformados, la víctima, quien se encontraba dentro de la vivienda, le dijo a su madre que se metiera, que no tenía nada que estar hablando con ellos.

“Yo le dije que quería saber por qué estaban los policías en mi casa. Después dijo que lo sentía y le gritó algo a los policías, pero no recuerdo qué”, mencionó.

De acuerdo con la mujer, justo en ese momento Gómez la empujó hacía un lado y entró a la casa para llegar a Salas Sánchez, quien nunca salió de la vivienda.

‘Tenía un objeto metálico en la mano’

Archivos periodísticos de El Diario de El Paso indican que luego de entrar a la vivienda, Gómez y sus compañeros fueron confrontados por la víctima, quien supuestamente empuñaba un objeto de metal hacía los uniformados.

Uno de los agentes que acompañaba a Gómez intentó someter sin éxito a Salas Sánchez con una pistola eléctrica (taser), por lo que el agente abrió fuego contra la víctima, quien de acuerdo con la autopsia, presentaba dos impactos de bala en la espalda.

Salas Sánchez fue transportado al Centro Medico Médico del Sol, donde murió a consecuencia de sus lesiones.

El juicio contra Gómez continua hoy, y en caso de ser encontrado culpable, podría pasar hasta 20 años en prisión.

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