LAS ARMAS, PIEZA CENTRAL DE LA CAMPAÑA DE O´ROURKE

Nueva York— El una vez celebrado candidato vuelve a estar, o al menos más cerca, al lugar de prominencia política que pareció renunciar justo en el momento en que decidió a postularse para la presidencia a principios de este año. 

“Creo que me siento diferente personalmente y es algo que no puedo evitar”, dijo O’ Rourke en una entrevista, hablando sobre cómo el tiroteo masivo del 3 de agosto, en el que 22 personas fueron asesinadas en su ciudad natal de El Paso, cambió al personaje, si no necesariamente la trayectoria de su campaña.

“Creo que El Paso me recordó o me trajo a casa lo urgente que es esta situación en el país en este momento”.

O’Rourke se ha convertido en el candidato que más ha impuesto presión a favor de leyes más estrictas para el control de las armas, incluidas prohibiciones a las armas de asalto utilizadas en numerosos tiroteos masivos. 

El tema ha proporcionado una especie de pieza central, y emocional, para una campaña, la cual parecía carecer de una. También, en los últimos días, ha provocado las reacciones de la multitud, incluida una ovación el sábado en el Polk County Steak Fry en Des Moines, donde estuvieron presentes 17 candidatos presidenciales demócratas.“Diablos, sí, vamos a tomar tu AR-15, tu AK-47”, dijo O’Rourke en el debate demócrata de este mes en Houston. 

Una de las más potentes declaraciones de su campaña hasta el momento, le valió el aplauso instantáneo dentro del salón y la condena de los defensores de los derechos a las armas, incluso en la forma de las amenazas.También fue amonestado por muchos líderes demócratas que temen que su promesa de quitarles las armas a las personas confirmaría cada caricatura de una intención radicalizada de la izquierda de castigar a los propietarios de armas respetuosos de la ley. 

“No conozco a ningún otro demócrata que esté de acuerdo con Beto O’Rourke”, dijo el senador Chuck Schumer, líder de la minoría, en una conferencia telefónica con periodistas.O’Rourke dijo que se enorgullecía de ser atacado por Schumer y por el presidente Trump (quien lo había tuiteado) ese mismo día. 

“Me demuestra que estamos haciendo algo bien”, dijo O’Rourke el jueves, luego de una visita a un dispensario de mariguana en Oakland, California. 

Dijo también que provocar a Trump y particularmente a Schumer demostró que estaba dispuesto a hablar simple y directamente y no como lo haría un político normal. 

Más tarde ese día, en una sesión con los periodistas, el O’Rourke se burló de Schumer por no hacer “absolutamente nada” en cuanto a las armas de fuego. “Pregúntele a Chuck Schumer qué ha podido hacer”, dijo.

Observar a O’Rourke en las últimas semanas es presenciar el intento de un candidato a una transformación de mitad de curso. 

Es un cambio que lo ha llevado más allá de las normas de un típico itinerario de campaña presidencial, con paradas en California para recorrer las zonas marginales en Los Ángeles, la prisión estatal de San Quentin en el condado de Marin y Blunts y Moore, el dispensario de mariguana en Oakland, donde dio a conocer un plan para legalizar la mariguana. 

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