MURIÓ UNO DE LOS PRIMEROS DESALOJADOS DEL DURANGUITO

 

A sus 87 años de edad falleció Salvador ‘Chavita’ Ortiz, quien fue de los primeros residentes en ser desalojado del edificio ubicado en el 219 de la calle West Overland, dentro del disputado vecindario Unión Plaza, mejor conocido como Barrio Duranguito.

Chavita murió la mañana del pasado miércoles, casi dos años después de que recibió la orden de desalojo de su casero, quien al entregarle el recibo de su renta también le dio una copia de la orden de desalojo.

El desalojo

“Chavita fue uno de los primeros residentes en ser desalojados del Barrio Duranguito, y ahora el centro de rehabilitación donde murió cremará sus restos. No tiene familiares conocidos que hayan ido a reclamar sus cenizas”, informó el historiador David Dorado Romo, quien frecuentó a Salvador Ortiz en los años recientes.

De acuerdo a Dorado Romo, las mujeres que habitaban en el edificio del 219 West Overland tomaron bajo su cuidado a Chavita de forma cotidiana.
 “Cada mañana una de nosotras tocaba a su puerta para checar que estuviera bien”, confió Doña Julia, vecina del edificio de la Overland al historiador.

“Chavita amaba la atención. El hacía que todos se rieran con sus historias acerca de sus 5 esposas. Seguía adornando su conversación con caló, el modo de hablar del pachuco que él había aprendido del mismo Tin-Tán, a quien Chavita conoció cuando el más famoso tirilón era locutor de la estación XEJ”, rememora el cronista.

“¿Se quiere cambiar de aquí?”, preguntaban las mujeres a Chavita. Él se encogía de hombros y decía “Claro que no, estoy bien aquí” decía. “¿Pero a quien le podría interesar lo que yo pienso?” sentenció Salvador Ortiz, en palabras recogidas por Dorado Romo.

Inmueble, ajeno a los planes

El edificio donde vivió Ortiz por más de una década no está incluido dentro de los planes de construcción de la polémica Arena de Usos Múltiples, pero en plan de la ciudad de El Paso contempla además remodelar la zona aledaña al nuevo proyecto millonario.

Dicha edificación, que fue construido en el año 1900 es considerado el más antiguo en la zona del Barrio Duranguito, sin embargo, sus inquilinos fueron los primeros en recibir la orden de desalojo.

Por más de una década Chavita vivió en el dicho edificio de departamentos, pero confirmó que había vivido en la zona sur del Paso desde 1958.

El experimentado pintor “tenía todo a su alcance caminando desde su departamento por el que pagaba una renta de 300 dólares, de ahí podía ir al ‘mercado de pulgas’, a la farmacia, a la plaza, al paradero del camión que lo llevaba diariamente al comedor del centro de ciudadanos senior”, constató Dorado Romo.

“Ya en las tardes se sentaba en alguna de las bancasy platicaba con sus vecinos, ya sea en el Parque Memorial de los Bomberos o en el que se encontraba frente a la casa de su buen amigo Héctor Franco”, afirmó el historiador.

Malas noticias

Fue en Diciembre del 2016 cuando se recibieron las noticias de desalojo, con el mandato de que debían de dejar sus departamentos el primer día del año 2017.

A pesar de una efímera defensa por parte del alcalde Oscar Leeser, y de contados miembros del Cabildo de la Ciudad, al final 43 residentes del sector se vieron obligados a desalojar sus domicilios, ya que la decisión del dueño del predio fue vender, en lugar de remodelar o invertir en su propiedad.

Tanto Salvador Ortiz como otros residentes de Duranguito tuvieron dificultades para poder pagar el doble o triple de la renta que tenían en sus departamentos, por lo que algunos prefirieron mudarse a Ciudad Juárez, o vivir en Trailer Parks en las afueras de la ciudad.

“Estudios han demostrado que el desalojo involuntario, especialmente en la gente mayor, incrementa sus padecimientos y enfermedades y aumenta la tasa de mortalidad entre estas víctimas”, afirmó David Dorado Romo.

Diferentes agrupaciones civiles que procuran la preservación del Barrio Duranguito, y que apoyan la batalla legal para no demoler el vecindario histórico, decidirán en breve la fecha en que se proyecta hacer un homenaje luctuoso a Chavita, ciudadano distinguido, que falleció lejos del vecindario al que llegó a llamar afectuosamente “hogar”.

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