FAMILIAS DIVIDIDAS EN LA FRONTERA SUR DE EU ENFRENTAN UNA ESPERA LARGA E INCIERTA

En una pequeña aldea en las tierras altas de Guatemala, un padre sonrió en la pequeña pantalla de un teléfono celular y mostró una camiseta de fútbol para la cámara, señalando el nombre estampado en la espalda: Adelso.

En Boca Raton, Florida, al otro lado del chat de video, su hijo, Adelso, comenzó a llorar.

“Te la enviaré”, dijo el padre, David, durante la llamada en marzo. “Necesitas ser fuerte. Vamos a abrazarnos y hablar juntos de nuevo. Todo va a estar bien”.

David, quien pidió que no se publicara el apellido de su familia porque enfrenta amenazas de muerte en Guatemala, no ha visto a Adelso en persona en más de tres años, ya que ellos y otras 5 mil 500 familias fueron separadas en la frontera entre Estados Unidos y México bajo el mandato de Trump y la política de inmigración más controvertida de su administración.

La distancia y la incertidumbre de un reencuentro impiden que adultos y niños reconstruyan vidas destrozadas en la frontera, profundizando el trauma causado por la separación, dijeron los expertos. Y en algunos casos, el dolor de la separación sin un final a la vista ha animado a los padres a intentar, de nuevo, la peligrosa travesía por la frontera de Estados Unidos. Quienes lo hacen, en un esfuerzo desesperado por volver a estar con sus hijos, están recreando el cruce que les costó a sus hijos en primer lugar.

Más de 5 mil 500 familias de migrantes fueron separadas en la frontera suroeste a partir de 2017, bajo una política conocida más tarde como “tolerancia cero”. Adelso, ahora de 15 años, es uno de los más de 1 mil 100 niños migrantes que se encuentran en Estados Unidos, pero separados de sus padres, según abogados que trabajan en el tema. Hay al menos otros 445 que fueron separados de padres que no han sido localizados.

Las familias separadas recibieron una sacudida de esperanza a principios de febrero cuando el presidente Biden firmó una orden ejecutiva para reunificar a las familias migrantes al traer a los padres deportados a Estados Unidos.

Esta semana, cuando las detenciones de migrantes en la frontera suroeste se acercan a un máximo de casi 20 años, el Departamento de Seguridad Nacional anunció que traería a un puñado de padres separados a Estados Unidos en los próximos días. El proceso de reunificarlos a todos podría llevar meses o años, y quedan dudas sobre qué beneficios se ofrecerán a cada una de esas familias.

Según una investigación de 2020 realizada por Physicians for Human Rights, muchos niños separados de sus padres en la frontera exhibían síntomas y comportamientos consistentes con el trauma: trastorno de estrés postraumático, trastorno de ansiedad y trastorno depresivo mayor. En algunos casos, el trauma se debió en parte a experiencias en el país de origen del niño, pero los investigadores encontraron que probablemente estaba relacionado con la separación en sí.

Los psicólogos que trabajan con las familias separadas dicen que la reunificación familiar es solo un paso en el proceso de curación y que los padres tienen tanta necesidad de asesoramiento sobre salud mental como los niños. Muchos padres se culpan a sí mismos por la separación y, después de la reunificación, los hijos también suelen culpar a los padres.

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